Ciudad de México.- Recibir atención médica sin importar si una persona está afiliada al IMSS, ISSSTE o IMSS-Bienestar podría comenzar a convertirse en realidad durante 2027, El Gobierno federal prepara un nuevo modelo de salud pública que busca eliminar las barreras entre instituciones y facilitar el acceso a consultas, tratamientos y servicios hospitalarios.
La estrategia, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, contempla que a partir del 1 de enero de 2027 comience la primera etapa del intercambio de servicios médicos, entre las prioridades se encuentran la atención de urgencias, los tratamientos para enfermedades graves, la vacunación y las consultas de medicina general, mientras que los servicios especializados se incorporarán progresivamente.
Como parte del proyecto, las autoridades anunciaron la habilitación de 12 mil 750 consultorios de atención primaria, con los que se busca ampliar la capacidad del sistema de salud y ofrecer millones de consultas adicionales cada año, también se contempla una credencial que permitirá identificar a los pacientes y, posteriormente, facilitar el acceso a citas e historiales médicos digitales.
Sin embargo, la propuesta enfrenta importantes desafíos, la escasez de personal médico, medicamentos e insumos, así como las largas listas de espera y la saturación hospitalaria, han generado preocupación entre trabajadores de la salud y especialistas, quienes advierten que compartir instalaciones no será suficiente sin una mayor inversión.
De acuerdo con un análisis publicado este 25 de octubre por El País, el presupuesto público destinado a salud representaría alrededor del 2.9% del Producto Interno Bruto en 2027, una proporción inferior al 6% señalado como referencia internacional, esta diferencia plantea dudas sobre los recursos disponibles para garantizar la atención prometida.
Aunque el nuevo esquema pretende beneficiar especialmente a personas sin seguridad social y reducir las desigualdades en el acceso a los servicios, su implementación será gradual y dependerá de la coordinación entre instituciones, la infraestructura disponible y el fortalecimiento del personal sanitario.
El reto no será únicamente permitir que los mexicanos acudan a distintos hospitales, sino garantizar que, al llegar, encuentren médicos, medicamentos y atención oportuna.






















