Ciudad de México.- Medicamentos destinados a tratar enfermedades como diabetes, hipertensión y epilepsia están siendo comercializados en tianguis y mercados ambulantes, pese a que algunos se encuentran caducados, provienen de basureros o llevan etiquetas que identifican su uso exclusivo para instituciones públicas de salud.
Una investigación publicada este lunes 26 de octubre documentó esta práctica en mercados de Iztapalapa, en la Ciudad de México, y Nezahualcóyotl, Estado de México, donde los productos se ofrecen hasta 80% más baratos que en farmacias establecidas, sin garantías sobre su procedencia ni condiciones de conservación.
Entre ropa usada, zapatos y artículos de segunda mano, los comerciantes exhiben cajas deterioradas, frascos abiertos y medicamentos expuestos al sol, polvo y humedad, algunos son recuperados por recolectores de basura, mientras que otros llegan a los puestos después de ser desechados o entregados por particulares.
El problema va más allá de estos mercados, de acuerdo con estimaciones de la Unión Nacional de Empresarios de Farmacias (Unefarm), el comercio ilegal de medicamentos en México representa aproximadamente 38 mil 500 millones de pesos anuales, impulsado por la circulación de productos robados, falsificados o fuera de su periodo de caducidad.
La situación también ha encendido las alertas de la industria farmacéutica, que estima que entre 140 y 170 millones de piezas de medicamentos circulan de manera irregular cada año en el país.
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) advierte que consumir medicamentos de procedencia desconocida puede provocar reacciones adversas, agravar enfermedades e incluso poner en peligro la vida, debido a que no existe certeza sobre su autenticidad, calidad o almacenamiento.
Ante esta problemática, autoridades sanitarias y representantes del sector farmacéutico buscan fortalecer la vigilancia y combatir la distribución irregular, que también se ha extendido a redes sociales y plataformas digitales.
Mientras tanto, especialistas reiteran que los medicamentos caducados o que ya no se utilizan deben depositarse en contenedores autorizados y nunca tirarse a la basura, para evitar que sean recuperados y revendidos.






















