Las protestas migratorias en Los Ángeles han provocado una fuerte reacción del presidente Donald Trump, quien advirtió que podría activar unilateralmente la Ley de Insurrección, una medida que permitiría el despliegue del Ejército para disolver las movilizaciones civiles.
La Ley de Insurrección, vigente desde 1807, da al presidente de EE.UU. la capacidad de usar fuerzas militares en situaciones donde las autoridades locales no pueden controlar disturbios. Aunque históricamente ha sido usada en coordinación con gobiernos estatales, Trump amenaza con aplicarla sin consulta previa, algo que no ocurre desde 1965.
La tensión crece en California, donde ya se ha impuesto toque de queda y se desplegaron 700 marinos. Las manifestaciones, sin embargo, no han cesado.
Expertos advierten que el uso unilateral de esta ley podría escalar el conflicto social y vulnerar derechos civiles fundamentales.























