El rey Carlos III decidió retirar el histórico tren real británico, una tradición de casi 200 años, como parte de un plan de ahorro y sostenibilidad de la corona. El icónico tren, en funcionamiento desde 1842, dejará de utilizarse entre 2026 y 2027.
La medida, respaldada por el príncipe William, forma parte de una política de modernización y control del gasto en la monarquía. Se analiza convertir los vagones en un museo para preservar su valor histórico.























