Utah, Estados Unidos.- Más de medio siglo después de permanecer sin respuestas, el asesinato de una adolescente de 17 años finalmente ha sido esclarecido, nuevas pruebas de ADN permitieron a las autoridades estadounidenses confirmar que el asesino serial Ted Bundy fue responsable de la muerte de Melissa Ann Smith, ocurrida en octubre de 1974.
La joven desapareció el 18 de octubre de aquel año, después de ser vista en establecimientos de la localidad de Midvale, Utah. Nueve días después, su cuerpo fue encontrado por un cazador en una zona boscosa cercana a Park City, aunque desde entonces existían sospechas sobre la posible participación de Bundy, nunca se habían reunido pruebas suficientes para cerrar oficialmente la investigación.
El avance llegó gracias a nuevas técnicas forenses capaces de analizar muestras genéticas conservadas durante décadas, los investigadores compararon evidencias del caso de Melissa con las obtenidas en el asesinato de Laura Ann Aime, otra adolescente de 17 años cuya muerte también fue atribuida a Bundy mediante pruebas científicas en abril de este año.
La coincidencia genética, junto con otros elementos de la investigación, permitió establecer la responsabilidad del criminal, quien fue ejecutado en Florida en 1989 tras ser condenado por otros asesinatos.
El anuncio se realizó el martes 27 de octubre, exactamente 52 años después del hallazgo del cuerpo de Melissa, marcando el cierre de una investigación que permaneció abierta durante generaciones.
Ted Bundy es considerado uno de los asesinos seriales más conocidos de Estados Unidos, durante la década de 1970 cometió numerosos crímenes contra mujeres y adolescentes en distintos estados, y antes de morir confesó alrededor de 30 asesinatos.
Sin embargo, el trabajo de los investigadores todavía no termina, las autoridades continúan revisando otros casos sin resolver, entre ellos la desaparición de Nancy Wilcox, una joven de 16 años cuyo posible vínculo con Bundy aún no ha sido confirmado mediante pruebas concluyentes.
Para la familia de Melissa, el esclarecimiento llega demasiado tarde para recuperar lo perdido, pero representa una respuesta que durante 52 años parecía imposible, el caso demuestra que, incluso después de décadas, la ciencia puede ayudar a reconstruir la verdad y devolverles su nombre a historias que permanecían olvidadas.





















