Ciudad de México.- Después de tres décadas transportando pasajeros a distintos destinos turísticos, la aerolínea mexicana Magnicharters enfrenta el cierre definitivo de su historia, luego de que una jueza federal la declarara formalmente en quiebra por una deuda estimada en 800 millones de pesos.
La resolución, dada a conocer este 3 de noviembre, ocurre después de varios meses de problemas financieros que llevaron a la compañía a suspender sus vuelos en abril de 2026, dejando pendientes compromisos económicos con trabajadores, clientes, agencias de viajes y proveedores.
Entre los adeudos destacan aproximadamente 161 millones de pesos correspondientes a trabajadores, 150 millones a agencias de viajes y 80 millones al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México por servicios e instalaciones utilizadas por la empresa.
La crisis comenzó a hacerse más evidente a finales de 2025, cuando empleados denunciaron retrasos en el pago de sus salarios. Posteriormente, la situación se agravó hasta que la aerolínea dejó de operar y perdió su autorización para prestar servicios aéreos.
Ante la imposibilidad de cumplir con sus obligaciones, los representantes de Grupo Aéreo Monterrey, empresa propietaria de Magnicharters, recurrieron a un procedimiento judicial para atender sus deudas.
Con la declaración de quiebra, las autoridades deberán designar a un especialista encargado de realizar un inventario de los bienes de la compañía y administrar su posible venta para recuperar recursos destinados al pago de los acreedores.
Magnicharters fue fundada en 1994 y durante años se convirtió en una opción para viajar a destinos vacacionales dentro y fuera de México, antes de suspender operaciones, contaba con una flota de tres aeronaves.
Su quiebra representa el final de una etapa para la aviación turística mexicana y deja pendiente la recuperación de los recursos que se adeudan a trabajadores y clientes afectados.





















