Morelos, México.- Un crimen que permaneció sin esclarecer durante casi tres décadas dio un nuevo giro con la detención de Anna Marlene Somoza, de 60 años, acusada de participar en el asesinato de su pequeña hija Crystal Reyes, ocurrido en 1997 en Arizona, Estados Unidos.
La mujer fue localizada el pasado 18 de octubre en Xochitepec, Morelos, después de permanecer más de 12 años prófuga de la justicia estadounidense, su captura fue resultado de una investigación internacional en la que participaron autoridades mexicanas, Interpol y el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos.
La historia de Crystal salió a la luz en noviembre de 1998, cuando un cazador encontró restos óseos humanos en una zona desértica de Arizona, durante casi 16 años, nadie pudo establecer a quién pertenecían, hasta que en agosto de 2014 los análisis genéticos permitieron identificar a la menor.
Las investigaciones revelaron que la niña habría sufrido maltrato físico y privación de alimentos mientras vivía con su madre y la entonces pareja de esta, Avelino Tamala, quien trabajaba como detective antinarcóticos.
De acuerdo con las autoridades estadounidenses, Crystal murió en enero de 1997 en circunstancias de extrema violencia. Su cuerpo fue abandonado y posteriormente localizado sin que inicialmente pudiera conocerse su identidad.
En 2016, Tamala fue declarado culpable del asesinato y condenado a cadena perpetua, por su parte Somoza había sido deportada a México en 2008, después de cumplir una sentencia por delitos relacionados con drogas, y permaneció fuera del alcance de las autoridades que la buscaban por la muerte de su hija.
Tras años de investigaciones, las autoridades lograron ubicarla en Morelos y concretar su detención, actualmente enfrenta un cargo de homicidio en primer grado y se realizan los procedimientos necesarios para su extradición a Estados Unidos.
La captura representa un avance en la búsqueda de justicia para Crystal, una niña cuya identidad permaneció desconocida durante años y cuyo caso logró reabrirse gracias a las pruebas de ADN y a la persistencia de los investigadores.






















