Manzanillo, Colima.- Después de dedicar 45 años a la vigilancia y protección de los mares mexicanos, el buque ARM Baranda terminó su servicio de una manera poco común, fue hundido intencionalmente para convertirse en un arrecife artificial que dará refugio a distintas especies marinas.
La maniobra se realizó este miércoles 4 de noviembre frente a Punta Juluapan, en Manzanillo, como parte de un proyecto ambiental impulsado por la Secretaría de Marina y el Gobierno de Colima, la embarcación, de aproximadamente 67 metros de largo, descendió de manera controlada hasta quedar a unos 25 metros de profundidad.
Antes de su hundimiento, especialistas retiraron combustibles, baterías, lubricantes y otros materiales que pudieran representar un riesgo de contaminación, con el propósito de preparar la estructura para su nueva función en el fondo del océano.
Con el paso del tiempo, se espera que el antiguo navío se convierta en hogar de peces y otros organismos marinos, además de favorecer el establecimiento de corales y contribuir a la recuperación de la biodiversidad de la zona.
El Baranda es la segunda embarcación que se incorpora al Sistema Arrecifal Artificial de Colima, después del buque Cora, hundido en octubre, ambas estructuras buscan crear nuevos espacios para la vida submarina y, al mismo tiempo, impulsar el turismo de buceo.
Autoridades ambientales y navales señalaron que este proyecto pretende aprovechar embarcaciones que terminaron su vida útil para apoyar la conservación marina.






















