Cada 19 de septiembre, México se detiene un instante, no es solo una fecha en el calendario, es un día que nos recuerda la fragilidad de la vida y la fuerza del espíritu humano, es un día para recordar, para llorar juntos y para honrar a quienes ya no están.
Hace 40 años, un terremoto sacudió la Ciudad de México, casas, escuelas, hospitales… todo se tambaleó, miles de familias perdieron a sus seres queridos, y otras quedaron sin un hogar. Cada escombro escondía historias de dolor, de miedo, pero también de heroísmo, vecinos que se convirtieron en rescatistas, manos que se entrelazaban para levantar vidas de entre los escombros, corazones que se unieron en un dolor que era de todos.
En 2017, la tierra volvió a recordarnos su fuerza, un sismo que coincidió con el día de conmemoración de aquel primer gran terremoto, provocó nuevamente la pérdida de cientos de vidas, el dolor se multiplicó, pero también lo hizo la solidaridad, esa misma ciudad que lloraba, se levantó con más fuerza, recordándonos que México sabe unirse en los momentos más difíciles.
Hoy, en 2025, seguimos recordando que cada víctima tiene un nombre, cada historia merece respeto y cada memoria vive en quienes sobrevivimos, pensamos en los niños que quedaron solos, en los padres que no regresaron a casa, en los héroes que arriesgaron su vida sin esperar nada a cambio, ellos nos enseñan que, incluso frente a la tragedia, el amor y la solidaridad prevalecen.
Que este 19 de septiembre no sea solo un día de recuerdos, sino un día de acción, de cuidar a quienes nos rodean, de fortalecer nuestra cultura de prevención y de honrar a las víctimas con respeto y con hechos, que el dolor se transforme en fuerza, que el miedo en unión, y que la memoria nos inspire a nunca dar nada por sentado.
México recuerda, México llora y México se levanta porque el espíritu humano es más fuerte que cualquier terremoto, y porque las historias de quienes ya no están seguirán viviendo en nuestros corazones.






















