Brasil.- Después de pasar prácticamente toda su vida en cautiverio, Sandro, un elefante asiático de 54 años, comienza una nueva etapa rodeado de naturaleza, lejos de los espacios reducidos que conoció durante más de cuatro décadas.
Su historia comenzó cuando fue capturado siendo apenas una cría en Asia, posteriormente fue utilizado en espectáculos circenses hasta que, en 1982, llegó al zoológico de Sorocaba, donde permaneció 44 años, durante parte de ese tiempo compartió su espacio con Haisa, una elefanta que falleció en 2020, dejándolo sin compañía de su especie.
En septiembre de 2026, Sandro recorrió más de 1,600 kilómetros hasta el Santuario de Elefantes Brasil, ubicado en Mato Grosso, donde ahora tiene la oportunidad de explorar amplias áreas naturales, caminar entre la vegetación y disfrutar de espacios con agua y lodo.
Su adaptación ha sido gradual, los cuidadores han observado que todavía presenta dificultades físicas para realizar ciertos movimientos, consecuencia que requiere atención especializada después de tantos años en cautiverio.
Aunque Sandro no puede regresar a la vida silvestre que perdió cuando era pequeño, su traslado representa una oportunidad de vivir sus siguientes años en un entorno más adecuado para sus necesidades.
Su historia también invita a reflexionar sobre el bienestar de los animales que pasan gran parte de su existencia lejos de su hábitat natural y sobre la importancia de brindarles una vida digna, sin importar su edad.























